Factores a tener en cuenta a la hora de crear un huerto ecológico.


¿Cuánto espacio es necesario para un huerto ecológico?

No existe una medida estándar para el tamaño de un huerto ecológico pero con una parcela de unos 40 metros cuadrados ya podemos tener una elevada producción de las hortalizas y verduras que más empleamos para cocinar en nuestro día a día. Pero si no disponemos de tanto espacio no importa, en espacios reducidos obtendremos una cantidad menor pero serán productos de una gran calidad ecológica. Incluso en la terraza de nuestra casa podemos plantar algunas verduras y hortalizas como pueden ser  lechugas, tomates, acelgas etc.

Otra opción que podemos encontrar es la de unirnos a un grupo de huertos ciudadanos.La mejor disposición de la parcela para el cultivo ecológico sería en bancales de unos 150 cm de anchura para poder pasar por ellos sin pisar la tierra y apelmazarla, pero si no es posible la distribución en bancales  lo mejor es obtener maceteros grandes y con una cierta profundidad, la suficiente para que las raíces se desarrollen sin ningún tipo de problema.

 En cuanto a la luz y orientación

Lo ideal sería que nuestro huerto o terraza tuviese una orientación hacia el sur, si esto no es posible buscaremos una orientación en la que reciba la mayor cantidad de horas de sol posible, ya que cuanta más luz solar reciban, mejor será su desarrollo y por tanto mayor calidad en nutrientes obtendrá nuestro producto.

Si nuestro huerto ecológico tiene al lado una pared, podemos pintarla de blanco para que los rayos del sol reflejen y así incidan sobre nuestro huerto.

¿Cómo debemos regar nuestro huerto ecológico?

Para un huerto tan malo es regar poco como regar en exceso. El tema del riego ha preocupado de siempre a los horticultores, un exceso de agua a la hora de regar puede provocar que nuestras plantas se pudran o que aparezcan hongos y parásitos.

En cuanto a los problemas que conlleva una escasez de agua a la hora de regar, provocará que las plantas no se desarrollen de una forma correcta y y se tornen en plantas duras o con tendencia a espigarse o montar en flor.

La mejor forma para regar nuestro huerto es la del sistema de goteo, con la que nos aseguramos la mayor optimización de un bien tan escaso como lo es el agua. A éste sistema de goteo le podemos colocar un sencillo programador de riego que encontraremos en cualquier tienda de jardinería para que se riegue nuestro huerto durante unos 15 minutos cada día o si se prefiere media hora cada dos días.

Además de asegurarnos el mínimo consumo de agua y que esté bien distribuida, éste sistema de riego nos permite ausentarnos durante largos periodos de tiempo, sin que nuestro huerto esté sin regar, esto es muy útil sobre todo para aquellas personas que viven en ciudades y tienen su huerto ecológico en otra localidad en la que disponen de una segunda vivienda  para pasar los fines de semana, o para aquellos que se van de vacaciones.

¿Qué tipo de plantas, semillas y semilleros puedo cultivar en mi huerto ecológico?

Un huerto familiar tiene una gran diversidad de plantas, por lo que debemos tener los planteles y las semillas adecuadas. Para empezar con nuestro huerto, podemos comprar semillas comerciales, pero lo mejor es que fuesen semillas ecológicas que afortunadamente cada día están más presentes en las tiendas especializadas de nuestro país. También podemos ponernos en contacto con otros agricultores ecológicos e  intercambiar semillas.

Los semilleros los podemos hacer con recipientes reciclados como pueden ser envases de yogures y colocarlos en alguna habitación de la casa en la que les dé el sol.

El momento del trasplante es una operación muy delicada pero fácil de llevar a cabo, lo único que debemos de hacer es tener cuidado de no dañar las raíces; durante este periodo es importante que no falte el riego para que la planta eche raíces de nuevo en el huerto.

¿Cómo debemos nutrir las plantas?

En los huertos ecológicos es más importante mantener bien nutrida la tierra en la que plantamos las semillas que alimentar bien a las plantas.

Las plantas se alimentan gracias a la labor que realizan las bacterias, los hongos, las lombrices y el resto de microorganismos que habitan en cada gramo de tierra. Y es, a éstos organismos a los que debemos alimentar para que nuestra planta pueda coger los nutrientes que necesita para su desarrollo. Por ello es necesario incorporar de forma constante materia orgánica previamente descompuesta como puede ser el compost, estiércol, restos orgánicos, etc.

Podemos adquirir compost orgánico en cualquier tienda de jardinería o podemos crear el nuestro propio a partir por ejemplo, de la hierba que cortamos en nuestro jardín.

Las necesidades de abonado varían de una planta a otra y tenemos plantas, como las patatas, los tomates o las alcachofas, que requieren grandes cantidades de materia orgánica a medio descomponer, y, en el otro extremo, tenemos las zanahorias o las judías, que sólo toleran la materia orgánica muy descompuesta, compost muy fermentado.

Con una buena rotación de cultivos en los bancales o los maceteros conseguiremos aprovechar al máximo la materia orgánica aportada, ya que, por ejemplo, tras el cultivo de tomates, que hemos abonado con gran cantidad de compost (de 4 a 10 Kg por m2), podemos cultivar lechugas sin añadir más compost y, al cosechar las lechugas, podemos sembrar zanahorias o guisantes (cualquier leguminosa), que aprovecharán al máximo los remanentes de materia orgánica. Cuando cosechemos, podemos añadir de nuevo compost y empezar el nuevo ciclo con otras plantas exigentes: calabacines, pimientos, berenjenas, etc.

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